martes, febrero 21, 2006

Orion Opina: Vuelven los 90

No seré yo quien descubra nada cuando digo que la historia del comic (y más en los superhéroes americanos) se repite de forma cíclica. La mayoría de vosotros ya sabéis que aunque pico un poco de todo, tengo una especial predilección por los superhéroes. Fue con lo que empecé a leer tebeos hace más de veinte años y me gustan de verdad. Me gusta hasta ese ambiente casi amarillista de noticias, rumores y lanzamientos a lo grande que tanto vemos en esa industria, le dan una vidilla especial. Pero todo esto no debería ser más que un complemento dirigido a toda esa gente que disfrutamos de ellos. El problema es cuando el bombo y el adorno son el motor de los comics que vamos a leer.

Esto sucedió en aquellos fatídicos años noventa. Sobre esta época ya habréis podido ver bastantes líneas por aquí y es porque, aunque fatídicos, los sigo recordando con cierto punto de nostalgia, como esos años que se fueron y ya no volverán... Hay que ver lo equivocado que estaba.

En la reciente WonderCon, Jim Lee hablaba sobre la Era Image como una época de dibujantes y la actual como una de guionistas. Es cierto que lo que vende es el nombre del guionista de éxito que toque, pero yo diría que estamos en una era de editores. Joe Quesada, Dan Didio, Mike Marts... todos ellos editores estrella, pero no es a ellos a los que me refiero, sino a los propios guionistas o en su día los dibujantes.

Dejando a parte todo el fenómeno de las portadas alternativas y los crossovers, el verdadero declive de los comics en los años 90 llegó cuando los dibujantes decidieron que debían poner más poses y splash pages para vender tebeos. Dicho declive no venía en las propias poses ni las splash, sino en el propósito. Si estos recursos hubiesen estado al servicio de una historia o un experimento narrativo, habrá a quien le gustara y quien no, pero seguirían haciendo comics y no productos para la venta. No nos engañemos, los comics se hacen para vender, pero son los editores quienes los venden, no deberían ser los autores.

Esto es lo que está pasando últimamente. Una "Era de guionistas" pintaba muy bien. Por lo menos, nos aseguraba grandes historias que leer. El problema es que tras algunas buenas historias llegó el éxito de los escritores y con él, el fantasma del dinero fácil, que les está llevando a escribir historias orientadas como primer destino a vender tebeos. En Marvel no salimos de un macroevento para meternos en otro. En DC alargan las Crisis con eventos epílogo como 52...

Menos mal que como decía al principio, en esto de los tebeos, la cosa funciona por ciclos. Esperemos que el siguiente venga con fuerzas renovadas.