miércoles, mayo 09, 2007

Al mejor postor

Al mejor postor es el título de una de las historias que conforman este recopilatorio de relatos cortos de Víctor Santos. El valenciano elige este formato para desplegar una serie de ejercicios narrativos poniendo de manifiesto que en muchas ocasiones puede ser más interesante cómo se cuenta una historia más allá del propio relato.

Al mejor postor, Cuento de Invierno, Dinero fácil, un Beso Envenenado y Lap Dancing son los títulos que nos brinda este tomo, relatos cargados de todos los tópicos reconocibles del género negro, jugando con ellos para que lector reciba la narración con facilidad y poder explayarse en toda una serie de recursos gráficos. Si hemos seguido de cerca la obra de este joven pero prolífico autor, ya sabremos que este género es una de sus grandes filias y que se siente más que cómodo entre tipos duros, femmes fatales y acción a raudales. Puede ser precisamente esta comodidad la que hace surgir de sus mejores artes como narrador. Para Víctor Santos los marcos de la viñetas nos no meros contenedores de dibujos y escenas, sino que tienen tanto que contar como los propios dibujos y el texto.

Al mejor postor se convierte así en un muestrario de las mejores cualidades de Víctor Santos, donde las influencias de Frank Miller o Bruce Timm a las que ya nos tiene acostumbrados van tomando lo mejor de otros que se comenzaban a entrever en otras obras, como Paul Grist o Eduardo Risso, en una mezcolanza donde paradójicamente las influencias visibles conforman un estilo totalmente personal y reconocible.

No esperéis enrevesados y complejos argumentos ni diálogos floridos, primero por que se trata de historias de entre 3 y 14 páginas y segundo porque ese no es el estilo de Víctor Santos. Este autor tienen predilección por la acción, los diálogos directos y las escenas crudas. Si acaso la complejidad de sus guiones está en el juego de tópicos y homenajes, pero en sus historias todo es tan blanco y negro como en sus dibujos.

Son estos dibujos, sin embargo, donde la apariencia simple y esquemática que parece salir de sus manos con total soltura encierra todo un juego calculado, donde las figuras los fondos, los encuadres, la propia rejillas de las viñetas y hasta el detalle más nimio nos da el tiempo narrativo, el punto de vista y hasta la actitud con la que afrontar cada escena.

Habremos oído mil veces que algunas de las películas de la historia salieron de guiones sencillos y normalmente de acción como son los casos de John Ford o Sam Peckinpah, por citar algunos grandes. Víctor Santos es consciente de ello y demuestra como la más pequeña de las anécdotas puede convertirse en una gran historia si sabe cómo contarse.

Personalmente, creo que merece mención a parte la historieta de cierre del tomo, Lap Dancing, donde el título ya nos adelanta que vamos a asistir a toda una coreografía en catorce páginas sin diálogo, todas y cada una de ellas con una rejilla de veinte viñetas regulares en la que se sirve del juego del maletín que pasa de mano en mano para brindarnos un juego narrativo realmente espectacular.

No se si os habréis percatado de que en esta reseña repito constantemente la palabra “juego” y es que no creo que haya mejor manera de definir un trabajo tan rápido y efectivo como el de Víctor Santos. Da la impresión de ir descubriendo casi por el camino, de una constante pasión por probar nuevos hallazgos y como si nunca se le acabara la diversión de ir algo más allá. Pueden ser imaginaciones mías, pero creo que a un autor se le nota cuando se lo está pasando bien haciendo su trabajo y parece que Víctor Santos es un ejemplo perfecto de ello.

Concluyo, pero no sin antes comentar a todos aquellos que viváis cerquita de Bilbao, que mañana viernes tendremos la oportunidad de verle en la Librería Zinco (Gregorio de la Revilla, 33, Bilbao) para presentar tanto esta obra como Bull Damn City : El día de la zarigüeya, que realiza también para la línea Siurell de Dolmen con otro montón de geniales autores patrios. Os espero allí.

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